«Cuando soplaba la brisa fresca de la tarde, el hombre y su esposa oyeron al Señor Dios caminando por el huerto. Así que se escondieron del Señor Dios entre los árboles. Entonces el Señor Dios llamó al hombre:

-¿Dónde estás?»

Génesis 2.8-9 (NTV)


Dios creó al ser humano para «glorificar a Dios y gozar de Él para siempre», y Dios estaba allí para él; sin embargo, después de la caída algo cambió. Ahora, al escuchar los pasos de su Creador, el hombre y su mujer corrieron a esconderse entre los árboles.

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