¿Abrumado?

Cuando las cosas de este mundo te abrumen, echa una mirada al cielo. Allí está tu Padre y tu verdadero hogar, que te esperan.

Deja de fijar tus ojos en las cosas de este mundo; hay otras mucho más preciosas y trascendentes. Cristo Jesús las ha comprado para ti, no las menosprecies.

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