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Herejías en la Cena del Señor

«Pero, ¡por supuesto que tiene que haber divisiones entre ustedes, para que los que tienen la aprobación de Dios sean reconocidos!»

1 Corintios 11.19 (NTV)

La mayoría de los cristianos estamos más o menos familiarizados con la palabra herejía. Si nos preguntan, decimos que es una creencia equivocada. Y tenemos razón; sin embargo, en 1 Corintios 11.19 Pablo usa esta palabra para describir la conducta de algunos hermanos en la iglesia de Corinto. No sólo sus ideas.

Al traducir el mismo verso, pero usando la palabra original, dice más o menos así:

«Pero, ¡por supuesto que tiene que haber herejías entre ustedes, para que los que tienen la aprobación de Dios sean reconocidos!».

Según el contexto del pasaje, Pablo escribe esto porque muchos hermanos, en lugar de esperar a los demás para participar juntos en la Cena del Señor, se adelantaban a comer su propia cena. ¿Era esto una herejía?

La palabra griega jáiresis evolucionó a nuestro idioma como herejía, pero fue traducida en la RV1960 como disensiones y en la NTV como divisiones. Es comprensible, ya que esta palabra significa literalmente elección o alternativa. Se usa para referirse a algo que es elegido, normalmente alejándose en mayor o menor medida, de lo establecido. En otras palabras, se usaba para hablar de un camino diferente.

Entonces, ¿eran herejes los cristianos de Corinto que se adelantaban a comer su propia cena? Con pesar en el corazón debemos admitir que sí. Lo eran porque se habían apartado del camino establecido.

¿Cuál era ese camino?

Un camino de unidad

Para comprenderlo bien, es necesario regresar al capítulo 10, donde el apóstol Pablo nos explica el profundo significado de comer todos del mismo pan:

«Y, aunque somos muchos, todos comemos de un mismo pan, con lo cual demostramos que somos un solo cuerpo.»

1 Corintios 10.17 (NTV)

Esto explica su profundo disgusto por el hecho de que algunos se adelantaban a comer su cena, tal como lo explica en el capítulo 11 donde además encontramos las siguientes frases:

«Pues, si alguno come el pan y bebe de la copa sin honrar el cuerpo de Cristo, come y bebe el juicio de Dios sobre sí mismo.»

1 Corintios 11.29 (NTV)

«Así que, mis amados hermanos, cuando se reúnan para la Cena del Señor, espérense unos a otros.»

1 Corintios 11.33 (NTV)

Hay algo especial en la Cena del Señor. Algo que está profundamente relacionado con la vida en comunidad. Algo que nos obliga (internamente) a esperarnos los unos a los otros para comer juntos del mismo pan y beber de la misma copa.

El camino de Cristo

En lo personal me son especialmente significativas las palabras de nuestro Señor Jesucristo después de instituir el Sacramento. Dirigiéndose a sus discípulos, les dijo:

«Acuérdense de lo que les digo: no volveré a beber vino hasta el día en que lo beba nuevo con ustedes en el reino de mi Padre».

Mateo 26.29 (NTV)

¡Él nos está esperando! ¿Acaso no es esta suficiente evidencia y nuestro máximo ejemplo para hacer lo mismo los unos por los otros?

Este era el camino establecido. Un camino del que se alejaban algunos para seguir su propio camino. Al comer cada uno su propia cena, deshonraban al cuerpo de Cristo y su sacrificio expiatorio en la cruz.

Por la gracia de Dios aún había tiempo para corregir y tomar el camino correcto. Para eso fue dada esta Palabra.

Publicado por Emmanuel Castillo Robles

Buscando la gloria de Dios en medio del hebel.

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