CategoriasReflexiones

La vida espiritual y el liderazgo del varón: Claves en el fortalecimiento de la iglesia local

Para que una iglesia sea fortalecida profunda y perdurablemente, debemos comenzar de adentro hacia afuera y de arriba hacia abajo. Me explico:

De adentro hacia afuera

La evidencia bíblica nos muestra que los cambios profundos se dan en el corazón. Si tenemos este conocimiento, el primer cambio que deberíamos procurar es allí. Pero, ¿cómo se cambia el corazón? Esto es algo que sólo Dios puede hacer a través de su Palabra y de su Espíritu.

Con esto tenemos entonces una primera pauta: El fortalecimiento de la iglesia es un trabajo eminentemente espiritual, por lo que hemos de comenzar fortaleciendo esta área de la vida de la iglesia local. Específicamente a través del estudio profundo de las Sagradas Escrituras.

¿Por qué comenzar por allí? Porque sólo cuando somos confrontados por Dios a través de su Palabra, sucede la transformación. Su Espíritu obra a través de ella para derribar todo lo que Dios aborrece, y en su lugar, construir lo que le agrada. Esto es comenzar «de adentro hacia afuera».

De arriba hacia abajo

¿Y qué quiero decir con ir «de arriba hacia abajo»? Me refiero a comenzar con quienes Dios ha puesto para dirigir a su iglesia y a cada familia: Los varones.

Dios nos ha llamado a guiar a su iglesia por sus caminos; pero para hacerlo, primero debemos conocer sus caminos, y para conocer sus caminos primero debemos conocerlo a Él. Piensa en esto: ¿Qué sucedería en nuestras iglesias si el pastor, todos los oficiales de la iglesia y cada varón padre de familia tuviera una profunda relación con nuestro Señor y Salvador Jesucristo?

Si estos varones invirtieran una gran parte de su tiempo meditando en la Palabra y buscando el rostro de nuestro Señor en oración, creo que podemos estar seguros del resultado: Tendríamos familias espiritualmente fuertes, y claro, iglesias igualmente fortalecidas. Todo bajo el supuesto de que estos varones comprenden y ejercen su papel de liderazgo.

Juntos estarían guiando a sus familias y a la iglesia por los caminos de Dios. Completamente reformados, llenos del poder del Espíritu y de la Palabra, animarían a quienes están bajo su cuidado a vivir para la gloria del Todopoderoso.

Una reforma para todo tiempo y lugar

A.W. Tozer escribió en alguna ocasión: «Sin reforma no hay avivamiento», explicando luego que todos los grandes avivamientos bíblicos vinieron después de ser confrontados por la Palabra de Dios.

Y así es. A lo largo de la historia muchos varones han sido confrontados por la Palabra, y luego usados poderosamente por Dios para reformar a su pueblo en el tiempo que a ellos les tocó vivir. Ahora vienen a mi mente Josué, Nehemías, Ezequías, Juan el Bautista, y por supuesto, el mayor de todos: Nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

¿Recuerdas tú algunos otros casos de varones comprometidos con el Señor y guiando a su pueblo y a sus familias en los caminos de Dios?

¿Qué es lo que debe suceder en tu familia y en tu iglesia para dar estos pasos? ¿Puedes o debes tú hacer algo al respecto?

Publicado por Emmanuel Castillo Robles

Buscando la gloria de Dios en medio del hebel.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *